Redacción / CAMBIO 22

José María Morelos, 26 de diciembre. – El tomate indio, una variedad originaria de la región y cada vez más escasa en los campos, continúa siendo cultivado gracias al esfuerzo de productores locales que apuestan por la preservación de semillas tradicionales frente al avance de cultivos comerciales.

Manuel Chable, productor agrícola con más de 15 años de experiencia, explicó que esta variedad prácticamente ha dejado de sembrarse, ya que la mayoría de los campesinos optan por el tomate saladette debido a su mayor demanda en el mercado y a los esquemas de comercialización actuales.

Detalló que el tomate indio se caracteriza por su sabor distinto y por requerir menos insumos que otras variedades, ya que no necesita estacas ni hilos para su crecimiento, lo que reduce significativamente el trabajo y los costos en comparación con el tomate comercial.

El productor señaló que la siembra se realiza principalmente en dos ciclos al año, iniciando el primero entre julio y agosto, con trasplante desde semillero, y una segunda cosecha que se obtiene hacia los meses de octubre y diciembre, dependiendo de las condiciones climáticas.

Indicó que, pese a ser una planta resistente, recientemente enfrentó afectaciones por enfermedades y plagas dela planta, situación que logró controlar, permitiendo que la milpa se recupere y continúe produciendo de manera natural.

Manuel Chable advirtió que la pérdida de esta semilla se debe al abandono paulatino de los cultivos tradicionales, por lo que consideró necesario fomentar su rescate y conservación, al tratarse de un producto endémico que forma parte del patrimonio agrícola y alimentario de la región.

 

 

 

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