Redacción/CAMBIO 22

CANCÚN, QRoo., 23 de julio de 2025.– El escándalo lo delató. Un hombre que gritaba, insultaba y se mostraba violento en plena vía pública terminó esposado, pero lo más inquietante no fue su conducta, sino el brazalete electrónico que llevaba oculto en el tobillo, señal de que ya enfrentaba cargos judiciales previos.

Se trata de Luis Andrés “N”, de 25 años, quien fue detenido por la Policía Municipal en el fraccionamiento Villas Otoch Paraiso a la altura de la región 259 en Cancún.

La escena parecía sacada de una serie policiaca: el sujeto comenzó a lanzar insultos contra los agentes al ser abordado, y en un arrebato intentó agredirlos físicamente.

La reacción inmediata de los uniformados evitó que la situación escalara más, pero lo que descubrieron al revisarlo dejó a todos fríos: portaba un brazalete electrónico judicial, lo que evidenció que no era un ciudadano común causando disturbios, sino alguien que ya tenía cuentas pendientes con la ley y la justicia en Quintana Roo.

Luis Andrés “N”, originario de Tabasco, fue identificado como presunto implicado en una cadena de robos cometidos a tiendas de conveniencia en distintas zonas de Cancún.

Su brazalete era parte de una medida cautelar por un proceso judicial en curso, pero al parecer, en lugar de mantener un perfil bajo, eligió exponerse con conductas agresivas en la vía pública.

El detenido fue trasladado de inmediato ante la Fiscalía General del Estado, donde enfrentará nuevos cargos por desobediencia, resistencia de particulares y posiblemente, por la violación de las condiciones de la medida cautelar impuesta.

Su comportamiento violento, sumado a su historial judicial, lo coloca una vez más en el radar de las autoridades.

Este incidente revela una preocupante realidad: individuos bajo medidas judiciales que, lejos de enmendar su conducta, reinciden y se vuelven un riesgo latente para la seguridad de la ciudad.

 

 

 

redaccionqroo@diariocambio22.mx

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